sábado, 4 de octubre de 2014

Oda a las palomitas

Esperanza no cumplida
hoy la luna
te reclama
me llevan los caminos
al cine
a la pelicula
al asiento con él
y esa sensacion

de que algo


falta.


Palomitas,
sabes que
tu llegada
comestible
me calma.
Mas tu pureza
cristalina
plus inca cola
como suplemento
indiscutible
me quita el habla

A mi hermana, en el bus

Y ahora estoy aquí, con el alma
apretada
De esta tristeza que no conoces...
Cuando me fui, dónde estabas?
Qué hiciste con ese tiempo?
Pronunciaste qué palabras?
Por qué será que el amor sólo me da
golpes Alejandra
Cuando me siento triste, cuando
estas lejana.


Ahora son eternas. Eternas lejanías
en las tardes
Hacia donde las sombras corren
buscando ser tocadas
Sin embargo algo esconde el cielo
entre pequeñas fugaces palabras
Algo retumba, algo espera ávido por
liberar el brillo de tu mirada
Oh la luz no resiste tan potente
alegría
Así que el cielo, canta, arde, huye,
para buscarte
Porque eres un hermoso arcoiris de
desierto


Querida hermana.


Triste ternura mía, que me haces de
repente?
Cuándo y cómo te he llevado al
vértice más atrevido y frío?
Mi corazón se cierra como una flor
nocturna / y muere
Cuando me voy y no te encuentro
En casa juegas sutil a despedirte
con una mirada
El cielo de pronto no es más que
una red que desviste el viento
sombrío
Pasan huyendo las flores
De pronto mi corazón roto está vacío
Ah déjame recordarte como eras
antes
Déjame presente con esa
mirada de universo
De flor dulce, de viento
Yo sólo veo en la lluvia tus ojos
El cielo recibe el nombre de tu vida y
de pronto aúlla sobre mi ventana
cerrada
Tú estas ahí. Ah tú no sientes
Tú me dejaste partir sin siquiera
verme.
Sin embargo corrió una sombra
extraña por tus ojos
Ahora, ahora también, pequeñaa, me
traes tristezas
Mientras la luna triste se destuerce
matando mariposas



Amé hace tiempo aquellos eternos
gigantes
Donde dibujabamos primaveras en
paredes de lienzo
Te lleve hadas, nubes y cestas
silvestres /de tiempo
Ya no te molesto más, mi pequeña luz
de invierno
Como dice el poema:
Mariposa de sueño, te pareces a mi
alma
Y -hoy- te pareces a la palabra
melancolía


Despidete de mí cuando me vaya
No seas distante y fría como si
hubiera muerto
Una palabra, una sonrisa o un
abrazo en el terminal
bastan
Y seré alegre, alegre hasta en mis
sueños.

Hablando conmigo


Circulan nubes mensajeras y no puedo pensar
entre los que sólo hablan palabras,
—sin brillo en sus ojos—
pero de alguna manera,
mas allá de las enunciaciones.
¿Vieron acaso sus formas confesantes
como si estuvieran detrás de una mascara
con doble vidrio?


(Quizá sí)


Dios ha muerto; soy un declive que anda.
No queda más que percibir desorden
y monticulos de sobras
en un programa de vida, sobre nada


Algo -si no todo- de lo que ocurre
en este tiempo
es una ilusion del aire,
un mundo aparte, dirigido,
tan solo, a quienes no escuchan nada
de fuera.


Y yo,
soy una tartamuda que canta;
lo sentí en su sonrisa
y no encontré sino la pregunta
que ya traía solucionado el ciclón,
en forma de respuesta amable.


Entonces imaginé
una flor artificial
creciendo en la tierra.


Escuché murmullos; tal vez mal.
"Mercancía y libertad",
para adornar con los mejores vestidos
finales tristes.

Sí, lenta -y pequeña- muerte de día,
e infinita la muerte
donde los despotas erriquecidos
rejuvenecen dormidos en el liquido.
-en la liquidez-
Dinero liquido; dinero como el agua.


Dios a muerto y necesito saber.
no entendí bien
como las plantas tienen clorofila
y yo poseo penumbra,
adentro una caja. /"casa"



soy la orbita del eclipse;
soy el puente de los suicidios;
soy el río de los ahogados;
soy melancolía sin amparo.



Y el amor?

Lejos y sin fiebre, gracias.

miércoles, 30 de abril de 2014

Sonido

¿Dónde estás sonido?
Podrías hablar
 un segundo
que el silencio
me quema.

Esto.

Nosotros nunca aprendimos que la ciudad es el sonido del tiempo en el que nacimos. Ese murmullo que entra por tu ventana cuando te levantas y, aunque estés cansado, te encanta que esté presente. Así. Nunca supimos que había en medio de todas las cosas que discutimos y rumiamos a oscuras, en ira. Aun así amo tu olor. Me levanta en las mañanas, en medio de un eterno recuerdo triste, de canciones que sonaban a puntos antes de la noche. (como plan de siete)
Cuánto sabor a ti, y en tus labios, me llevan de la mano por agujeros de luz, que son como fichas de colores en amaneceres eternos y lejanos. Te sueño, hasta cuando no necesito de tu compañía, porque estás tan cerca. Y dispongo de ese tiempo, con sentimiento a café, que me dice cantando de memoria: “ya no quiero paz, ni imperturbabilidad. Quiero tu corazón desnudo, para tirarme al lado de tu soledad, sin que nadie me mire, ni mirar a nadie; perderlos a todos y todo, y darte un trago de calor” Si, es un sueño en el que alguien como yo no cree en el frío porque piensa que no hay sentido en perder el sabor del tacto, simplemente porque ya no quiere paz. No hay paz.

Y reuniría todas las frases que te generen tristeza y reuniría cada momento (que supongo no es ni poco ni bastante) para en una semana juntarlas sobre la tierra y prenderles fuego. Calentarte en una hoguera de odio quemado. Quizá en una semana más podría reunir todo el amor en el tiempo, para dártelo. Para que hagas con el un sobre y guardarlo, mirarlo, botarlo. No sé. Solo me gustaría tener esas semanas para entender juntos porque nosotros nunca aprendimos que la ciudad es el sonido de aquel tiempo. Porque esto es como darte mi manicomio dorado, sin temblar. 





Y esto.

Cuanto amor, cuanto más
-cuanto de color- nos pusimos
Cuantas estrellas y también
-cuanto de aire- mi luna.
(Cuanta energía en unas horas)

Me pregunto si se cansan las estrellas de tanto vernos y no poder hacer nada. (Yo lo haría)
Quizá si pudieran darnos su opinión sobre las cosas podríamos creer en verdades reales. 
(¿Realmente hay una verdad?)
Pobres estrellas, quizá ellas conocen como funciona y ven el rompecabezas horrorizadas. Tantas idioteces en el plano, tantas manchas pronunciadas y otros simples agujeros que decidieron hundirse justo cuando iban de camino a direcciones hermosas. Me imagino un horizonte etéreo, con luces pequeñas y ráfagas pronunciadas en círculos cromáticos inmensos. Todo haciéndose más grande cuando se percibe terminado y minúsculo. Si yo fuera una estrella me sentiría incompleta y perdida. No sabría dónde mirar sin  pensar que podría estar ahí hablando un lenguaje que no puedo pronunciar. Siendo una espuma en el mundo. Enamorada de él pero nunca estando lista para tocarlo. Sin tiempo para pintar un horizonte en sus ojos y a la vez sintiéndome dueña de sus segundos, de sus miradas, de cada alma. Cómo escoger a qué alma pertenecer?. Cómo ser rebelde con el amor que te encierra en una jaula hermética pero al mismo tiempo se hace líquido en tus manos de aire. Tan insaciable, inalcanzable. Es como acariciar las gotas del sol de nuevo y recordar que no serás más que una huella en el suspiro del fuego. Que serás el sonido armónico en medio del estruendo y entonces quizá te preguntes si estás muy en él o es que siempre fue así y él está muy contigo. De nuevo, invencible. Invencible en la memoria a la vista del telescopio de ese quien. (Mío)
Ser ese sonido descalzo… Sí.
(es que alguien podría responderme eso?)


Cuanto con él, cuanto más
-cuanto sonido- perdemos
Cuanto tú con él y cuanto

Tú, conmigo.







Ahora.

En la profundidad de mi ser encontré una soga que tiraba de mi hacia adelante. Era dorada. Tan dorada como el fondo de aquella agua.

Quiero morir.

Quiero morir ahogada, o como sea que se muera,
pero quiero morir bien.

Y quiero morir ahora.