miércoles, 30 de abril de 2014

Y esto.

Cuanto amor, cuanto más
-cuanto de color- nos pusimos
Cuantas estrellas y también
-cuanto de aire- mi luna.
(Cuanta energía en unas horas)

Me pregunto si se cansan las estrellas de tanto vernos y no poder hacer nada. (Yo lo haría)
Quizá si pudieran darnos su opinión sobre las cosas podríamos creer en verdades reales. 
(¿Realmente hay una verdad?)
Pobres estrellas, quizá ellas conocen como funciona y ven el rompecabezas horrorizadas. Tantas idioteces en el plano, tantas manchas pronunciadas y otros simples agujeros que decidieron hundirse justo cuando iban de camino a direcciones hermosas. Me imagino un horizonte etéreo, con luces pequeñas y ráfagas pronunciadas en círculos cromáticos inmensos. Todo haciéndose más grande cuando se percibe terminado y minúsculo. Si yo fuera una estrella me sentiría incompleta y perdida. No sabría dónde mirar sin  pensar que podría estar ahí hablando un lenguaje que no puedo pronunciar. Siendo una espuma en el mundo. Enamorada de él pero nunca estando lista para tocarlo. Sin tiempo para pintar un horizonte en sus ojos y a la vez sintiéndome dueña de sus segundos, de sus miradas, de cada alma. Cómo escoger a qué alma pertenecer?. Cómo ser rebelde con el amor que te encierra en una jaula hermética pero al mismo tiempo se hace líquido en tus manos de aire. Tan insaciable, inalcanzable. Es como acariciar las gotas del sol de nuevo y recordar que no serás más que una huella en el suspiro del fuego. Que serás el sonido armónico en medio del estruendo y entonces quizá te preguntes si estás muy en él o es que siempre fue así y él está muy contigo. De nuevo, invencible. Invencible en la memoria a la vista del telescopio de ese quien. (Mío)
Ser ese sonido descalzo… Sí.
(es que alguien podría responderme eso?)


Cuanto con él, cuanto más
-cuanto sonido- perdemos
Cuanto tú con él y cuanto

Tú, conmigo.







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