A levantarse el día de hoy.
¿No me quieres hacer caso?
Si fuiste tú.
Tú me enseñaste, ¿lo recuerdas?
Una batalla nunca nos fue suficiente
Pasábamos horas en campaña y otras en nada.
En un silencio hermoso, etéreo, solo -con nosotros-.
Podríamos (si quisiéramos...)
Regresar al tiempo en el que acampábamos y
Reíamos (ojala riéramos de nuevo)
de cada chiste que recordábamos al revés.
Las ingeniosas líneas, siempre mezcladas,
atentas a aparecer en ti, fuera de contexto
y a veces, se quedaban quietas, así como ahora, calladas,
estáticas,
admirando el momento cálido donde las exhales.
Cómo distraerlas
¡Quizá se enfadan!
En un mundo mal calculado dereprente planean
fríamente
salir en desorden y atolondradas
o algo así
(creeré que estoy equivocándome)
El tema es, mi dulce resplandor
que si no despiertas de este trance inexacto
Te veras atado a esta lejana y rígida forma de estar
Invisible
(te extraño tanto)
Sólo di una palabra.
El dolor de cabeza que tenía era terrible, pero sobre todo sentí mi cuerpo atado. Traté de enfocar la mirada al rededor. Brillaba demasiado. Escuché voces y pregunté por mi hermana.
-Ha caído, ella y sus otros dos amigos -me dijo sombría
-¿Donde?
-Miralo tú.
Entendí.
...Y la vida se volvió entonces más pesada.
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