miércoles, 30 de abril de 2014

Sonido

¿Dónde estás sonido?
Podrías hablar
 un segundo
que el silencio
me quema.

Esto.

Nosotros nunca aprendimos que la ciudad es el sonido del tiempo en el que nacimos. Ese murmullo que entra por tu ventana cuando te levantas y, aunque estés cansado, te encanta que esté presente. Así. Nunca supimos que había en medio de todas las cosas que discutimos y rumiamos a oscuras, en ira. Aun así amo tu olor. Me levanta en las mañanas, en medio de un eterno recuerdo triste, de canciones que sonaban a puntos antes de la noche. (como plan de siete)
Cuánto sabor a ti, y en tus labios, me llevan de la mano por agujeros de luz, que son como fichas de colores en amaneceres eternos y lejanos. Te sueño, hasta cuando no necesito de tu compañía, porque estás tan cerca. Y dispongo de ese tiempo, con sentimiento a café, que me dice cantando de memoria: “ya no quiero paz, ni imperturbabilidad. Quiero tu corazón desnudo, para tirarme al lado de tu soledad, sin que nadie me mire, ni mirar a nadie; perderlos a todos y todo, y darte un trago de calor” Si, es un sueño en el que alguien como yo no cree en el frío porque piensa que no hay sentido en perder el sabor del tacto, simplemente porque ya no quiere paz. No hay paz.

Y reuniría todas las frases que te generen tristeza y reuniría cada momento (que supongo no es ni poco ni bastante) para en una semana juntarlas sobre la tierra y prenderles fuego. Calentarte en una hoguera de odio quemado. Quizá en una semana más podría reunir todo el amor en el tiempo, para dártelo. Para que hagas con el un sobre y guardarlo, mirarlo, botarlo. No sé. Solo me gustaría tener esas semanas para entender juntos porque nosotros nunca aprendimos que la ciudad es el sonido de aquel tiempo. Porque esto es como darte mi manicomio dorado, sin temblar. 





Y esto.

Cuanto amor, cuanto más
-cuanto de color- nos pusimos
Cuantas estrellas y también
-cuanto de aire- mi luna.
(Cuanta energía en unas horas)

Me pregunto si se cansan las estrellas de tanto vernos y no poder hacer nada. (Yo lo haría)
Quizá si pudieran darnos su opinión sobre las cosas podríamos creer en verdades reales. 
(¿Realmente hay una verdad?)
Pobres estrellas, quizá ellas conocen como funciona y ven el rompecabezas horrorizadas. Tantas idioteces en el plano, tantas manchas pronunciadas y otros simples agujeros que decidieron hundirse justo cuando iban de camino a direcciones hermosas. Me imagino un horizonte etéreo, con luces pequeñas y ráfagas pronunciadas en círculos cromáticos inmensos. Todo haciéndose más grande cuando se percibe terminado y minúsculo. Si yo fuera una estrella me sentiría incompleta y perdida. No sabría dónde mirar sin  pensar que podría estar ahí hablando un lenguaje que no puedo pronunciar. Siendo una espuma en el mundo. Enamorada de él pero nunca estando lista para tocarlo. Sin tiempo para pintar un horizonte en sus ojos y a la vez sintiéndome dueña de sus segundos, de sus miradas, de cada alma. Cómo escoger a qué alma pertenecer?. Cómo ser rebelde con el amor que te encierra en una jaula hermética pero al mismo tiempo se hace líquido en tus manos de aire. Tan insaciable, inalcanzable. Es como acariciar las gotas del sol de nuevo y recordar que no serás más que una huella en el suspiro del fuego. Que serás el sonido armónico en medio del estruendo y entonces quizá te preguntes si estás muy en él o es que siempre fue así y él está muy contigo. De nuevo, invencible. Invencible en la memoria a la vista del telescopio de ese quien. (Mío)
Ser ese sonido descalzo… Sí.
(es que alguien podría responderme eso?)


Cuanto con él, cuanto más
-cuanto sonido- perdemos
Cuanto tú con él y cuanto

Tú, conmigo.







Ahora.

En la profundidad de mi ser encontré una soga que tiraba de mi hacia adelante. Era dorada. Tan dorada como el fondo de aquella agua.

Quiero morir.

Quiero morir ahogada, o como sea que se muera,
pero quiero morir bien.

Y quiero morir ahora.







domingo, 27 de abril de 2014

Indigestión.

Cuando el dolor cruje
en mi estomago herido
con un ácido ardiente
azul verdoso marino
pienso en el tocino que me comí
crudo 
magnifico
glorioso

y me dan ganas de vomitar


si pudiera haber un vacío mas pequeño
en el que encontrara una luz de alivio
como cuando suenan las mañanas
en el viento 
como cuando gritan en horror
las hojas de los arboles vivos
probablemente no me dejara a la muerte

vomito
vomito querido

¿donde estás?

lunes, 21 de abril de 2014

Sueño.

Tengo que leer... traducido en:

"Mi linda mansión embrujada, se va convirtiendo en un laberinto de pasajes irrespirables. Los candelabros rechinan y las telas de araña se empolvan. 
-Ven. Entra.
 La poesía silente entra en el juego de la seducción de la araña y muere"

El inconsciente cebolla.

Recordé que el tiempo era la forma en que la naturaleza evitaba que todo sucediese en simultaneo.

Y que la conciencia es la forma en que la naturaleza evita que el conocimiento del mundo llegue a nosotros de golpe.

Gracias a un subprocesamiento inconsciente asimilamos de fuera:
-Color
-Forma
-Tamaño, distancia, percepción positiva o negativa
-Cualidades (posibles defectos)
-Olor
-Que sonido lo caracteriza (y nosotros mismos que somos ante aquello)

La conciencia detiene; es lenta.

El inconsciente tiene capas, capas que coexisten en simultaneo y se ordenan en una escala de grados.



Quizá el lenguaje este metido aquí. Para organizar el pensamiento y poder traducirlo a los seres atrapados en la red de lo consciente. Si no existiera tiempo ni consciencia entonces nuestro acercamiento a la naturaleza sucederia de golpe. Todo pasaría sin una necesidad de parar el flujo natural, con el tiempo. Estariamos inmersos en miles de subprocesamientos porque la realidad no sería una sino una comunicación que da vueltas hacia adelante. Cada cosa que pensemos está. Y derrepente no hay necesidad de pensarla! Simplemente es ahí.

Memoria.

Me he olvidado muchas cosas...
Quizá, 
en alguna parte de mi mente,
se acumulan todos los recuerdos cruciales
y se convierten 
en lodo.

Espacio en blanco

Y nuestros ojos ___________se agrandan
Y nos miramos___________ confundidos

jueves, 17 de abril de 2014

Conciencia sin coma.

Las cinco. Afuera.
A levantarse el día de hoy.

¿No me quieres hacer caso?
Si fuiste tú.
Tú me enseñaste, ¿lo recuerdas?
Una batalla nunca nos fue suficiente

Pasábamos horas en campaña y otras en nada.
En un silencio hermoso, etéreo, solo -con nosotros-.
Podríamos (si quisiéramos...)
Regresar al tiempo en el que acampábamos y
Reíamos (ojala riéramos de nuevo)
de cada chiste que recordábamos al revés.
Las ingeniosas líneas, siempre mezcladas,
atentas a aparecer en ti, fuera de contexto
y a veces, se quedaban quietas, así como ahora, calladas,
estáticas,
admirando el momento cálido donde las exhales.

Cómo distraerlas
¡Quizá se enfadan!
En un mundo mal calculado dereprente planean
fríamente
salir en desorden y atolondradas

o algo así
(creeré que estoy equivocándome)


El tema es, mi dulce resplandor
que si no despiertas de este trance inexacto
Te veras atado a esta lejana y rígida forma de estar
Invisible
(te extraño tanto)
Sólo di una palabra.



El dolor de cabeza que tenía era terrible, pero sobre todo sentí mi cuerpo atado. Traté de enfocar la mirada al rededor. Brillaba demasiado. Escuché voces y pregunté por mi hermana.

-Ha caído, ella y sus otros dos amigos -me dijo sombría
-¿Donde?
-Miralo tú.


Entendí.

...Y la vida se volvió entonces más pesada.

Con miel de maple.

Soñé que eran las manzanas
las que ganaban la partida de hoy
les preguntaba si tú ganarías la de mañana
y las muy desgraciadas decían que no
si...

Hice ensalada de fruta

(una muy rica)

Nosotros.

Somos

yo luna
tú sol

me besas
te encuentro


....y luego horizonte...                                       
horizonte
Horizonte
horizontee
HO-RI.ZON.TEEEEE

horizonte desnudo en el nido infinito del atardecer 
que quema mis palabras
al mismo tiempo que tiembla el cielo
 en el anochecer plateado de todos los días

y

me pregunto
si alguna vez se reflejará el mismo rojo de nuestras caricias
con nuestros secretos
de complicidad
en el momento exacto
en el que nos volvemos una sola esfera
gris
naranja

gris-naranja-rojiza

...en el horizontee...                                       
       
te encuentro
me besas

tú sol
yo luna

somos



Pedacitos míos sin sentido.

Cada día que no viví ahí


I

¿Escuchaste eso?
(...)

Si.
Si, justo ahí.

Al costado del bulto.
(...)

Exacto, ese.
¿Lo escuchas?
Es un espanto, no lo dudo,
pero ah, cuan curioso es.

¿Jamás has tenido un 
vacío en tu estomago?
¿Nunca?
(...)

Claro...
Si no, ¿por qué no necesitariás comer más?
(...)

Ya no vives aquí.